Es el día del examen final en el seminario. El
padre superior le echa un discurso a los seminaristas que van a graduarse:
"Hijos míos: cansados ya como estamos de tantos escándalos en los que los
nuevos sacerdotes se ven envueltos, hemos decidido hacerles un examen especial,
para probar su resistencia hacia las tentaciones de la carne. Para empezar, desnúdense."
"El padre Humberto va a pasar entre ustedes con unas campanitas. Tome cada
uno de ustedes una de ellas, y amárresela al pene." Una vez preparados los
seminaristas, entra al salón una bailarina de striptease, vestida en forma muy
sugerente. Inmediatamente empiezan a sonar las campanitas de la mitad de los
seminaristas: "¡Tilín, tilín, tilín!" El padre superior les ordena
salir del salón diciéndoles: "Hijos míos, lo siento pero ustedes no están
preparados todavía para salir al mundo. Que continúe la prueba." La
bailarina empieza a hacer su show. Cuando se quita el vestido: "¡Tilín,
tilín, tilín!" se oyen las campanitas de la mitad de los que quedan.
estos son retirados del salón. La bailarina continúa. Cuando se quita el
brassiere, "¡Tilín, tilín, tilín!" suenan casi todas las
campanitas. Se retiran los "campaneros"... y sólo quedan tres
seminaristas todavía en el salón... pero no por mucho tiempo. Cuando la
bailarina se quita la tanga, dos campanitas suenan: "¡Tilín, tilín, tilín!"
Queda un seminarista, imperturbable. A una seña del padre superior, la
bailarina se le acerca, y lo acaricia. Silencio absoluto. Se le sienta encima.
Silencio. "¡Basta!" Dice el padre superior. "Hijo mío: tu has
sido el único de tu generación en haber superado tan difícil prueba. Estás
listo para salir al mundo. Dame un abrazo de despedida...." "¡Tilín,
tilín, tilín!" |